Épisodes

  • 49. Cine negro, cosecha del 47: «Persecución en la noche» + «Retorno al pasado»
    Jan 7 2026
    En los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el cine negro estadounidense reflejó un clima de desengaño social. El género llenó las pantallas de héroes cínicos, descreídos y que se mueven en una amplia gama de grises morales, aunque a menudo oculten en su fondo una cierta integridad moral. Ante ellos, antagonistas de una maldad sutil pero descarnada, tipos detestables que se han lucrado aprovechando la guerra y las desigualdades y siguen explotando su poder. 1947 es uno de los años dorados del género, que nos dio dos clásicos que reflejan muy bien estos arquetipos: «Persecución en la noche» (Ride the Pink Horse, Robert Montgomery) y «Retorno al pasado» (Out of the Past, Jacques Tourneur). Los "héroes" (parcialmente y a su pesar) están interpretados, respectivamente, por Robert Montgomery y Robert Mitchum, y los inmorales villanos por Fred Clark y Kirk Douglas. Tras los micros de esta doble sesión de noir están Miguel Muñoz Garnica, Lourdes Esqueda Verano y José Luis Forte.
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    2 h et 15 min
  • 48. Fantasmas japoneses de ayer y de hoy: «Historia de fantasmas de Yotsuya» (1959) + «Pulse» (2001)
    Oct 31 2025
    Japón siempre ha sido un país infestado de fantasmas. Están presentes en su iconografía desde hace siglos, aunque gozaron de especial popularidad a comienzos del siglo XIX, cuando se convirtieron en uno de los temas favoritos del teatro kabuki y el ukiyo-e. De ese sustrato surgió uno de los relatos espectrales más queridos por el público: la historia de fantasmas de Yotsuya, en su origen una obra de kabuki y poco después motivo predilecto de los pintores. Oiwa, su protagonista, da cuerpo al 'yurei' prototípico: una figura femenina torturada, llena de rabia vengativa, con quimono blanco y el pelo negro largo y suelto. A mediados de los años cincuenta del siglo XX, el 'kaidan' (historias del más allá) volvió a ponerse de moda. Una circunstancia que el cineasta Nobuo Nakagawa, el rey del género, aprovechó para filmar la hasta hoy adaptación más popular de la historia de Yotsuya, que solo en cine cuenta con más de treinta versiones. Nakagawa siguió fielmente el argumento original, añadiéndole modernidad en su uso de colores intensos y composiciones intrincadas. En el cambio entre siglos, el furor japonés por los fantasmas regresó, y esta vez incluso atravesó fronteras de todo el mundo con sagas como «The Ring» o «La maldición». Dentro de esta nueva oleada, Kiyoshi Kurosawa lanzó el planteamiento más radical con «Pulse» (2001), que sacó a sus espectros de la iconografía tradicional e imaginó un mundo en el que internet permite que los fantasmas viralicen su eterna soledad. Proponemos, así, un viaje entre dos historias japonesas de fantasmas de signo tan opuesto. Con este episodio, cerramos nuestro especial de Halloween de 2025. En él pueden escuchar las voces venidas del más allá de Miguel Muñoz Garnica, José Luis Forte y Lourdes Esqueda.
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    2 h et 18 min
  • 47. Gritos silentes: «La caída de la casa Usher» (1928) + «Vampyr» (1932)
    Oct 15 2025
    A finales de los años veinte, las sombras del expresionismo alemán se habían extendido. Numerosos cineastas con vocación artística se acercaron al terror para explorar las posibilidades plásticas en la representación de la locura y lo macabro que abrió «El gabinete del Doctor Caligari» (1920). Entre ellos, de los grandes maestros del cine silente que quisieron acercarse al género. Jean Epstein, próximo a las vanguardias artísticas, había entregado ya varias obras redondas bajo el influjo del "impresionismo" cinematográfico cuando decidió adaptar «La caída de la casa Usher» de Edgar Allan Poe, un escritor al que admiraba y que consideraba precursor del relato cinematográfico. Epstein puso en escena una mansión Usher imbuida de la decadencia mórbida de Poe, rodeada de fango y árboles secos y azotada por un viento perpetuo. Incluso, consiguió una película llena de sonoridad pese a ser muda. Carl Theodor Dreyer acometió el rodaje de una película de terror tras el enorme despliegue que supuso «La pasión de Juana de Arco» (1928). Inspirándose muy libremente en varios relatos de Joseph Sheridan Le Fanu, concibió «Vampyr» (1932). Una película en estado liminal como pocas lo han estado en la historia del cine, atrapada sin salida entre la realidad y la imaginación fantasiosa de su protagonista, entre el día y la noche, entre el cine sonoro y el mudo. Las dos fueron, además, proyectos independientes que sus directores levantaron fuera del sistema de estudios. Y ambas dan testimonio de los grandes logors expresivos del cine mudo antes de que fueran barridos por el sonoro y el cine se convirtiera en otra cosa. Este episodio es la segunda entrega de los programas especiales sobre terror con los que, a lo largo del mes de octubre, recorremos la antesala a Halloween. Tras los micros, Miguel Muñoz Garnica, Julio Bernad y José Luis Forte.
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    2 h et 24 min
  • 46. Frankenstein (siempre) vuelve
    Oct 6 2025
    Casi un siglo después, la imagen del monstruo de Frankenstein sigue ligada al rostro de Boris Karloff. Y más de medio siglo después, seguimos sin imaginar un doctor Frankenstein tan irresistible como el que encarnó Peter Cushing. Ambos iconos, uno fruto de la saga producida por la Universal en los años treinta, otro por las siete películas de Frankenstein que produjo la Hammer entre los cincuenta y los setenta, son fruto de amplias licencias respecto a la obra de Mary Shelley. Ni el "monstruo" que describió la autora en su novela se parece demasiado al de Karloff, ni su doctor hacía gala de la fría crueldad casi psicopática del personaje de Cushing. Nos proponemos en este podcast explorar estas variaciones que el mito de Frankenstein ha posibilitado. Para ello, hablamos de la novela y hemos escogido las dos mentadas sagas por ser sus adaptaciones más populares, y por incorporar a las versiones más interesantes, respectivamente, del monstruo y el doctor. En pos de una visión más autoral, hemos seleccionado solo las películas firmadas por los directores más prestigiosos de ambas sagas. Esto es, las dos entregas que dirigió James Whale para la Universal —«El doctor Frankenstein» (1931) y «La novia de Frankenstein» (1935)— y las cinco películas de Terence Fisher para la Hammer —«La maldición de Frankenstein» (1957), «La venganza de Frankenstein» (1958), «Frankenstein creó a la mujer» (1967), «El cerebro de Frankenstein» (1969) y «Frankenstein y el monstruo del infierno» (1974)—. Con este episodio, además, abrimos una serie de programas especiales sobre terror con los que, a lo largo del mes de octubre, recorreremos la antesala a Halloween. Tras los micros, Miguel Muñoz Garnica, Lourdes Esqueda, Érica Couto-Ferreira y José Luis Forte.
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    3 h et 2 min
  • 45. Dos westerns de la Universal: «The Yellow Mountain» (1954) + «Star in the Dust» (1956)
    Jul 18 2025
    En los años cincuenta, la Universal encontró un filón en su ciclo de westerns de serie B, con más de cien produciones en su haber. Eran películas cortas (entre 70 y 80 minutos) pensadas para sesiones dobles en ámbitos rurales y pequeñas ciudades, rodadas en dos o tres semanas, con equipos muy especializados en el género y austeridad de medios. Solían contar con un vistoso Technicolor y un formato panorámico que atraía al público a las salas frente al implacable avance de la televisión. Esta sencillez y falta de pretensiones es, precisamente, lo que da su toque distintivo a los westerns Universal. Son películas que tienen una eficacia sorprendente para sumergirnos en el universo del viejo Oeste, seducirnos con el encanto de los pequeños interiores o los grandes paisajes, y conducirnos por los tópicos del género (el tiroteo, la persecución a caballo, el forastero que entra en el saloon...) dándoles a la vez un toque nuevo. Superada la fase épica del viejo Oeste, no hacen más que contarnos las pequeñas historias de su habitantes. Ya sea el reencuentro y la disputa entre dos viejos amigos por una concesión minera o la lucha de un sheriff por mantener la paz entre ganaderos y granjeros en un pequeño pueblo: estos son los argumentos de «Ambición maldita» (The Yellow Mountain, 1954) y «El último sol» (Star in the Dust, 1956). Ambas representan las mejores virtudes del western Universal, aun siendo títulos más bien desconocidos y firmados por dos cineastas sin renombre (Jesse Hibbs y Charles F. Haas). Por eso las elegimos para reivindicar el disfrute de estos westerns. Tras los micros, Miguel Muñoz Garnica, José Luis Forte y Lourdes Esqueda.
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    1 h et 59 min
  • 44. Japón, 1967, la vieja y la nueva guardia: «Nubes dispersas» + «Branded to Kill»
    Jun 29 2025
    El cine japonés empezó la década de los sesenta con récords históricos de producción, taquilla y número de salas. Fue un auge al que siguió una caída brutal. Con la llegada de la televisión y los cambios en los hábitos de ocio, el sistema de estudios y las grandes productoras niponas quedaron al borde del colapso en pocos años. En medio del derrumbe, las productoras probaron todo tipo de fórmulas, entre ellas dar carta blanca a jóvenes directores política y formalmente rompedores. El intenso choque generacional que vivía la sociedad japonesa también tomó la gran pantalla. De ahí que uno pudiera encontrarse con enormes contrastes en las carteleras. Por ejemplo, el de las dos películas estrenadas en 1967 que conducen este programa. «Nubes dispersas», una producción de la Toho, fue la última película de Mikio Naruse: el único representante que seguía activo de los grandes directores de la vieja guardia, aquellos que empezaron a hacer películas durante la etapa muda. Desde la visión política de los nuevos directores, Naruse era un remanente de la tradición japonesa que pretendían erradicar. En «Nubes dispersas», el cineasta retomó su querencia por el melodrama añadiéndole dos elementos promovidos por la Toho para atraer al público, y menos habituales para el cineasta: el color y el formato Scope. El resultado es 100% Naruse, pero con unos ramalazos de modernidad que quizá no lo alejen tanto de los jóvenes cineastas de la época. Mientras tanto, la venerable Nikkatsu, la productora más antigua de Japón, estaba desesperada por reencontrar la senda del éxito. Por ello, había contratado a un joven director de películas de yakuzas anárquicas, destructivas y disparatadas llamado Seijun Suzuki. Como ocurrió con otros experimentos similares, el estilo rompedor de Suzuki no casaba bien con las ideas de los directivos, ni su cine resultaba tan rentable como habían imaginado. La Nikkatsu ya había amonestado a Suzuki por hacer películas "antisociales". Su respuesta fue «Branded to Kill» (1967), donde llevó todavía más lejos su estilo experimental y su narrativa caótica. La jugada le valió el despido de la Nikkatsu y un hiato de diez años sin dirigir. En este podcast, nos sumergimos en las crisis y contradicciones del panorama cinematográfico de Japón en 1967 y comentamos en profundidad ambas películas. Tras los micros, Miguel Muñoz Garnica y José Luis Forte. Canción: «Boomerang Baby», de Yuzo Kayama (protagonista de «Nubes dispersas»).
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    3 h et 1 min
  • 42. Satanistas en el vecindario: «La séptima víctima» + «La novia del diablo» + «La semilla del diablo»
    Apr 1 2025
    El demonio está entre nosotros... o, como poco, sus acólitos. Al menos así es en el mundo que pintan las tres películas de las que hablamos en este podcast. La afable pareja de vejetes que vive en el piso de al lado o una reunión social de gente educada y elegante pueden ser el disfraz bajo el que se ocultan miembros de una secta satánica. «La séptima víctima» (The Seventh Victim, Mark Robson, 1943), «La novia del diablo» (The Devil Rides Out, Terence Fisher, 1968) y «La semilla del diablo» (Rosemary's Baby, Roman Polanski, 1968) coinciden en mostrar una trama de conspiraciones para extender por el mundo la sombra del Maligno que se destapa bajo una apariencia de normalidad social. De paso, cada una de ellas constituye una lección cinematográfica, ya sea en el sugerir sin mostrar absolutamente nada («La séptima víctima»), en el fascinar aun mostrándolo todo («La novia del diablo») o en el hacernos reconstruir una turbia historia que corre paralela e invisible a la de la protagonista («La semilla del diablo»). Participan en este humilde aquelarre Miguel Muñoz Garnica, Érica Couto y José Luis Forte.
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    2 h et 29 min
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