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Page de couverture de Filemón 1. INTERCEDER POR EL PRÓJIMO

Filemón 1. INTERCEDER POR EL PRÓJIMO

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INTERCEDER POR EL PRÓJIMO


Filemón 1:10 Te suplico que le muestres bondad a mi hijo Onésimo. Me convertí en su padre en la fe mientras yo estaba aquí, en la cárcel. 12 Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón. 17 Así que, si me consideras tu compañero, recíbelo a él como me recibirías a mí. 18 Si te perjudicó de alguna manera o te debe algo, cóbramelo a mí. 19 yo, Pablo, escribo esto con mi propia mano: yo te lo pagaré. ¡y no mencionaré que tú me debes tu propia alma! 20 Sí, mi hermano, te ruego que me hagas este favor por amor al Señor. Dame ese ánimo en Cristo. NTV.


Asumir la deuda de alguien más, no es una práctica común entre los hombres, ya que en sus corazones reina el egoísmo y el individualismo. Por eso, nadie está dispuesto a velar por su prójimo, y mucho menos asumir sus deudas. En contraste al accionar de la mayoría de los hombres que no conocen a Dios, el creyente debe interceder por su prójimo ante sus acreedores y si está en sus posibilidades, asumir la deuda que puedan tener. No necesariamente debe ser una deuda económica, sino una promesa que no hayan podido cumplir. Está manera adecuada de actuar del creyente fue manifestada por el apóstol Pablo, cuando intercedió por Onésimo ante Filemón.


Onésimo había sido esclavo de Filemón, pero por alguna situación, había huido de las manos de su amo. En el Imperio Romano, la esclavitud era una institución fundamental. Los esclavos no tenían derechos legales; eran considerados propiedad. Un esclavo fugitivo enfrentaba castigos severos, incluyendo la muerte. Tras su huida, de alguna manera, Onésimo se había encontrado con el apóstol Pablo en la cárcel y al escuchar el evangelio de la salvación y vida eterna en Cristo, abrazó el evangelio y se convirtió al cristianismo.


Pablo al conocer que Onésimo había escapado de Filemón, quiso que nuevamente regresara con su amo para que siguiera adelante sirviéndolo, pero al ver que su hijo espiritual tenía algo de miedo de lo que Filemón pueda hacerle cuando regresara a su lado, el apóstol intercedió por Onésimo delante de su amo por medio de una carta. Pablo conocía a Filemón ya que igual que Onésimo, había abrasado el cristianismo por la prédica del apóstol. Tanto Filemón como Onésimo se habían convertido en hijos espirituales de Pablo, y no solo eso, sino que habían estreschado una gran amistad.


Por su amistad con Filemón, Pablo pidió respetuosamente que recibiera a Onésimo, no como un esclavo derrotado, sino como un hermano en Cristo. Además añadió que asumiría la responsabilidad total por las acciones de Onésimo, y pagaría cualquier perjuicio que hubiese cometido en su contra. Pablo no niega que Onésimo haya cometido un delito. Como esclavo fugitivo, Onésimo había violado la ley romana y había causado pérdidas económicas a Filemón. Sin embargo, en lugar de permitir que Onésimo cargue solo con las consecuencias de sus acciones se comprometió a pagarle personalmente y lo puso por escrito con su puño y letra. Esta firma no era simplemente una validación legal; era una promesa sellada con la sangre de su compromiso. A pesar de que Filemón era su amigo e hijo espiritual, no le exigió que recibiera a Onésimo, como si nada haya pasado, sino que le pidió como un favor personal en amor a Cristo. Con estas palabras, Pablo eleva su petición a su nivel más alto. No pidió por Onésimo, ni por la justicia, ni por la ley. Pidió por amor al Señor. El cumplimiento de esta petición le daría una profunda alegría espiritual.


Queridos hermanos. Pablo no actuó por si mismo al interceder por Onésimo, sino que siguió el ejemplo demostrado por Jesucristo. Cuando voluntariamente intercedió por toda la humanidad delante de su Padre Celestial. Jesucristo con su sacrificio en la cruz del calvario, pago todas las transgresiones cometidas por la humanidad en contra de Dios. Y gracias a este sacrificio, la humanidad alcanzó la justificación a sus pecados y ahora puede entrar a la morada celestial sin ningún temor

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