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Page de couverture de Mi perra vida temporada 2025, episodio 52.

Mi perra vida temporada 2025, episodio 52.

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Relato – En otra vida (2a parte) | Poema – Saudades – Clarice Lispector | El ancho mundo – Pierre Lemaitre | Frase robada – Juan Villoro | Bonus track En otra vida (2a parte) leer el capítulo previo Aún les faltaba para llegar a la casa de uno de los músicos, donde se había acordado que sería la fiesta de cierre de temporada que, además inauguraba las vacaciones en la universidad. Néstor y Mónica aprovecharon el frío para ir un poco más cerca de lo usual, tan sólo lo suficiente que permite la confianza de dos viejos conocidos. Ninguno de los dos dio explicaciones sobre su comportamiento, era obvio que ambos habían establecido un recíproco y furtivo interés. En lugar de eso, con naturalidad inexplicable se pasaron todo el trayecto conversando y escuchando sin incomodas pausas, quienes los veían pasar pensarían que se estaban actualizando sobre las últimas noticias de su vida. Tras decenas de minutos ambos entregaron al otro una hoja de ruta, estableciendo sucesos, detalles que quien escuchaba, devoraba por entero. Mónica se detuvo de improviso. -¡Ya nos pasamos! -le dijo mientras le jaló el brazo a Néstor. Su mano decidida pero dócil lo sonrojó, él deseaba más que nada seguir sabiéndolo todo de ella. Mónica lo miró fijamente dos segundos. -Tengo que ir a la fiesta -le dijo mirando los labios de Néstor- pero te la vas a pasar bien, lo prometo. A nadie llamó la atención que Mónica entrara con alguien ostensiblemente mayor que ella, agarrado de la mano. Néstor estaba sorprendido de ver a los músicos comportándose tan normalmente, alejados de su papel impostado por la partitura. En algún momento Mónica se ofreció a ir por una ronda más de copas de vino. Néstor la observaba desenvolviéndose en la fiesta, la casa era grande, había gente platicando ruidosamente en todos lados. Al no volver, comenzó a caminar y ver a los invitados, después de haberlos estado observando desde su asiento toda la temporada, de algún modo esas personas le parecían familiares. Se había formado prejuicios sobre su comportamiento, basado en el instrumento que ejecutaban en las presentaciones. Al final todos eran bastante ordinarios, sólo le contrastaba un poco que la mayoría con vestido de noche o frac, se comportaban como cualquiera en las reuniones a las que en contadas ocasiones acudía Néstor con sus amigos. Tras deambular un rato que le pareció más prolongado de lo usual, comenzó a buscarla entre las conversaciones, pero se había esfumado. Néstor ya comenzaba a barajar su opciones, entre las que se encontraba abandonar la fiesta y regresar por su bicicleta para volver a casa. Decidió ir a buscar algo que beber antes de partir, y cuando el mesero le entregó su copa de vino, Mónica se le acercó por la espalda, a un milímetro de tocar sus cuerpos, pero a la suficiente distancia para que él percibiera su calor. -Te tengo una sorpresa -le dijo sutilmente al oído. Se fue detrás de ella, atravesaron un par de salones y en el fondo, Néstor sospechó cuál era la sorpresa y se puso nervioso. En una esquina estaban cuatro chelistas y un par de violinistas; volteó a ver a Mónica que lo presentó a todas, y tras continuar la conversación, lo miró con picardía y preguntó si alguien deseaba algo de beber, una de ellas aprovecho para pedirle que rellenaran su copa mientras Néstor veía cómo se alejaba. Se quedó sorprendido, en el camino a la fiesta le había confesado su fascinación por las chelistas, pero después de un rato, volvió a preguntarse ¿dónde estaría Mónica? Satisfecha su parafilia musical, se despidió y fue a buscarla. Ella lo observaba a lo lejos deambular, hasta que él sintió su mirada y se acercó hacia la esquina donde estaba sentada. Mónica le extendió la mano sugiriéndole que la ayudara a levantarse. -Pensé que me dejarías abandonada -le dijo mientras se levantaba del sillón, sin soltarle la mano, Mónica lo adelantó y cruzaron la casa sin despedirse de nadie. -Deja tu copa -le dijo Mónica cuando pasaron una mesa llena de botella vacías- en mi casa también hay de beber. leer la tercera y última parte Saudades – Clarice Lispector Siento saudades de todo lo que marcó mi vida.Cuando veo retratos, cuando percibo olores,cuando escucho una voz, cuando me acuerdo del pasado,yo siento saudades… Siento saudades de amigos que nunca volví a ver,de personas con las que ya no hablé ni me topé… Siento saudades de mi niñez,de mi primer amor, del segundo, del tercero,del penúltimo y de aquellos que aun voy a tener, si Dios quiere… Siento saudades del presente,que no aproveché en lo absoluto,recordando el pasadoy apostando por el futuro… Siento saudades del futuro,que, si idealizado,probablemente no será comopienso que va a ser… Siento saudades de quien me dejó ¡y de quien yo dejé!De quien dijo que vendríay ni se apareció;de quien apareció corriendo,sin conocerme bien,de quien nunca voy a tenerla oportunidad de ...
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