Épisodes

  • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 1.
    Jan 1 2026
    Relato – En otra vida (3a y última parte) | Poema – Huracán – Jorge Luis González | Reseña – Mis lecturas del 2025 | Frase robada – Laura Esquivel | Bonus track En otra vida (3a y última parte) leer el capítulo previo Estaban exhaustos, el calor del verano apenas les dio oportunidad de ponerse una sábana que les cubría la cintura. Dormidos sobre su costado él la abrazaba, a pesar de la diferencia de estatura y conformación de sus cuerpos; los años en él ya cobraban algunas facturas, y en ella la juventud engalanaba a sus genes; se encontraban muy cómodos, como si de esa forma durmieran cada noche. La recámara de Mónica daba cuenta de lo sucedido, sólo estaba la ropa interior de ambos, señal de que el resto se había ido perdiendo en el camino. Los cojines y las almohadas fueron los primeros en perecer, les estorbaban demasiado, en su afán de conocer cada esquina del colchón fueron cayendo estrepitosamente. El resultado, la cama con ellos dos abrazados y una catástrofe por todo el suelo. La luz a través de la ventana delataba dos cosas, la mañana ya estaba bastante avanzada, y el cansancio de una noche que se alargó hasta dónde les dieron las fuerzas y el deseo, los dejaron en medio de la habitación sin que absolutamente nada los sacará de su sueño. En algún momento de la madrugada Néstor se despertó a medias, tan solo para confirmar que ella seguía ahí, a su lado; y que el olor de su cuerpo con el de ella era inolvidable, le sorprendió la familiaridad y nostalgia de ese aroma. Mónica se dio la vuelta y él aprovechó el momento. -¿Quieres que te tape o busque tu pijama? -No, siento la piel hirviendo -le respondió apenas. -¿Te vas a dormir desnuda? -le preguntó Néstor al oído, y ella sólo asintió con la cabeza- bajo tu propio riesgo. Néstor observó el panorama, era idílico. Tomó una punta de la sábana y los cubrió parcialmente. -!Despiértate, por favor levántate Néstor! -Lo despertó Mónica, agitada y con voz angustiada. Néstor despertó sobresaltado y al verla sentada en un extremo de la cama, vestida con su camisa a modo de camisón, no entendía lo que estaba pasando. -Tuve una pesadilla horrible, estábamos tu y yo, y un bebe, un hijo supongo. Él la veía muy angustiada y en silencio asentía a lo que le contaba. -Yo también soñé algo parecido -Mónica lo miró sorprendida-, era un varón, un niño de brazos ¿cierto? Mónica no lo creía, al recordar el sueño los ojos se le humedecieron y lo confirmo con un sordo monosílabo. -Vivíamos en un cuarto, no podría decir que era una casa, cuatro paredes de tabique en bruto, una mesa de plástico con sillas, un trastero, la estufa, mi bicicleta con periódicos amarrados al portabultos, la cama y una cuna. Te gritaba que despertaras, por más que te sacudía apenas balbuceabas, hedías profundamente a vino. Vociferaba que el niño estaba muerto, lo veía azul con la piel marmórea y leche regurgitada en su boca. Insistía en que despertaras y lo lleváramos al doctor. Pero apenas me respondías que ya le habías dado su biberón. Lo destapaba y era leche mezclada con alcohol. Después me acercaba al estante al lado de la estufa y tomaba un cuchillo, estaba dispuesto a matarte y mientras caminaba hacia la cama me despertaste. Las lágrimas le escurrían por las mejillas a Mónica, mojando la camisa de Néstor. -Yo soñé algo parecido, el cuarto y el niño eran como los describes. Mis ropas, las del niño estaban viejas, sucias, roídas, eramos pobrísimos. El bebe no paraba de llorar, me veo en el sueño vaciándole al biberón una botella de licor, y cuando se queda dormido, yo le doy termino a la botella y me recuesto en la cama. Tus gritos en el sueño me despertaron. -Mónica ¿eres alcohólica? -le preguntó deseando no saber la respuesta. Mónica asintió bajando la cabeza entre sollozos. -Esto no nos puede volver a pasar -le dijo Mónica mirándolo a los ojos que se les llenaron de lágrimas. Ambos se levantaron de la cama, y recogieron sus ropas a lo largo del departamento, en silencio. -Creo que no nos volveremos a ver -le dijo Néstor mirando los pies desnudos de Mónica, con las puntas de los dedos levantadas. Tal como lo recordaba siempre. Ella le tomó la cabeza entre sus manos, le besó las lágrimas y le dijo al oído. -Siempre te voy a amar, también en otra vida. Néstor salió del edificio, se dirigió a la sala de conciertos para recoger su bicicleta y volver a casa. Huracán – Jorge Luis González Difícil saber quién desató la cuerda dispersa ya, entre los cuernos desgastados de ese toro de viento. Difícil saber si la mudez es sinónimo de muerte, o el germinar de un nuevo idioma, lengua devuelta al agua como un pescado que revive, de pronto, en la mesa. Difícil, porque esa misma cuerda la desató un día mi mano: echó a andar el trompo con la misma cadencia de la catástrofe. El gesto infantil de lanzar hacia la tierra una moneda, una roca, ...
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  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 52.
    Dec 26 2025
    Relato – En otra vida (2a parte) | Poema – Saudades – Clarice Lispector | El ancho mundo – Pierre Lemaitre | Frase robada – Juan Villoro | Bonus track En otra vida (2a parte) leer el capítulo previo Aún les faltaba para llegar a la casa de uno de los músicos, donde se había acordado que sería la fiesta de cierre de temporada que, además inauguraba las vacaciones en la universidad. Néstor y Mónica aprovecharon el frío para ir un poco más cerca de lo usual, tan sólo lo suficiente que permite la confianza de dos viejos conocidos. Ninguno de los dos dio explicaciones sobre su comportamiento, era obvio que ambos habían establecido un recíproco y furtivo interés. En lugar de eso, con naturalidad inexplicable se pasaron todo el trayecto conversando y escuchando sin incomodas pausas, quienes los veían pasar pensarían que se estaban actualizando sobre las últimas noticias de su vida. Tras decenas de minutos ambos entregaron al otro una hoja de ruta, estableciendo sucesos, detalles que quien escuchaba, devoraba por entero. Mónica se detuvo de improviso. -¡Ya nos pasamos! -le dijo mientras le jaló el brazo a Néstor. Su mano decidida pero dócil lo sonrojó, él deseaba más que nada seguir sabiéndolo todo de ella. Mónica lo miró fijamente dos segundos. -Tengo que ir a la fiesta -le dijo mirando los labios de Néstor- pero te la vas a pasar bien, lo prometo. A nadie llamó la atención que Mónica entrara con alguien ostensiblemente mayor que ella, agarrado de la mano. Néstor estaba sorprendido de ver a los músicos comportándose tan normalmente, alejados de su papel impostado por la partitura. En algún momento Mónica se ofreció a ir por una ronda más de copas de vino. Néstor la observaba desenvolviéndose en la fiesta, la casa era grande, había gente platicando ruidosamente en todos lados. Al no volver, comenzó a caminar y ver a los invitados, después de haberlos estado observando desde su asiento toda la temporada, de algún modo esas personas le parecían familiares. Se había formado prejuicios sobre su comportamiento, basado en el instrumento que ejecutaban en las presentaciones. Al final todos eran bastante ordinarios, sólo le contrastaba un poco que la mayoría con vestido de noche o frac, se comportaban como cualquiera en las reuniones a las que en contadas ocasiones acudía Néstor con sus amigos. Tras deambular un rato que le pareció más prolongado de lo usual, comenzó a buscarla entre las conversaciones, pero se había esfumado. Néstor ya comenzaba a barajar su opciones, entre las que se encontraba abandonar la fiesta y regresar por su bicicleta para volver a casa. Decidió ir a buscar algo que beber antes de partir, y cuando el mesero le entregó su copa de vino, Mónica se le acercó por la espalda, a un milímetro de tocar sus cuerpos, pero a la suficiente distancia para que él percibiera su calor. -Te tengo una sorpresa -le dijo sutilmente al oído. Se fue detrás de ella, atravesaron un par de salones y en el fondo, Néstor sospechó cuál era la sorpresa y se puso nervioso. En una esquina estaban cuatro chelistas y un par de violinistas; volteó a ver a Mónica que lo presentó a todas, y tras continuar la conversación, lo miró con picardía y preguntó si alguien deseaba algo de beber, una de ellas aprovecho para pedirle que rellenaran su copa mientras Néstor veía cómo se alejaba. Se quedó sorprendido, en el camino a la fiesta le había confesado su fascinación por las chelistas, pero después de un rato, volvió a preguntarse ¿dónde estaría Mónica? Satisfecha su parafilia musical, se despidió y fue a buscarla. Ella lo observaba a lo lejos deambular, hasta que él sintió su mirada y se acercó hacia la esquina donde estaba sentada. Mónica le extendió la mano sugiriéndole que la ayudara a levantarse. -Pensé que me dejarías abandonada -le dijo mientras se levantaba del sillón, sin soltarle la mano, Mónica lo adelantó y cruzaron la casa sin despedirse de nadie. -Deja tu copa -le dijo Mónica cuando pasaron una mesa llena de botella vacías- en mi casa también hay de beber. leer la tercera y última parte Saudades – Clarice Lispector Siento saudades de todo lo que marcó mi vida.Cuando veo retratos, cuando percibo olores,cuando escucho una voz, cuando me acuerdo del pasado,yo siento saudades… Siento saudades de amigos que nunca volví a ver,de personas con las que ya no hablé ni me topé… Siento saudades de mi niñez,de mi primer amor, del segundo, del tercero,del penúltimo y de aquellos que aun voy a tener, si Dios quiere… Siento saudades del presente,que no aproveché en lo absoluto,recordando el pasadoy apostando por el futuro… Siento saudades del futuro,que, si idealizado,probablemente no será comopienso que va a ser… Siento saudades de quien me dejó ¡y de quien yo dejé!De quien dijo que vendríay ni se apareció;de quien apareció corriendo,sin conocerme bien,de quien nunca voy a tenerla oportunidad de ...
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  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 51.
    Dec 18 2025
    Relato – En otra vida (1a parte) | Poema – En tanta libertad – Óscar Oliva | Reseña – El hombre invisible – H.G. Wells | Frase robada – Juan Villoro | Bonus track En otra vida Primera parte Néstor pedaleaba equilibrando la velocidad y su transpiración, se le había hecho tarde, el último grupo se enfrascó en una discusión sobre política que, nunca llevan a nada. Encadenó la bicicleta donde siempre, confirmó que no olía a sudor y trató de arreglarse el cabello, hoy era el último concierto y la universidad saldría de vacaciones. La primera vez que la vio fue cuando acudió al primer concierto de la temporada, consiguió uno de los boletos que la universidad regala a sus docentes, los más alejados de la orquesta. Néstor aceptó la reglas absurdas de la burocracia para la petición y entrega de las entradas de cortesía, no estaba en condiciones de darse el lujo de pagar ese entretenimiento, pero cuando vio en los carteles afuera de los salones que el coro y la orquesta de su universidad habían programado “Un réquiem alemán” de Johannes Brahms se entusiasmo muchísimo, así que, con el boleto más económico escucharía el concierto. Ese primer concierto fue por fin una pequeña tregua que le daba la vida, los últimos años su situación económica era precaria, vivía con lo elemental o menos, incluso se tuvo que tragar la vergüenza de ser el único profesor de la universidad que se movía con un medio tan innoble como la bicicleta, pero su adicción a visitar con demasiada regularidad el hipódromo lo había llevado a endeudarse a niveles rotundamente peligrosos. La última vez que lo buscaron sus acreedores lo pusieron en una situación tan grave que, casi se queda a dormir en la calle, a no ser por algún colega que le permitió dormir en su sofá, hasta que vendió casi todo, pagos sus deudas y consiguió un cuarto de azotea, desde entonces juró que jamas le volvería a pasar. Llegó temprano -a la postre Néstor llegó a pensar que si hubiera llegado a tiempo jamás se hubiera visto envuelto en esta situación-, apenas ubicó su asiento, miró a su alrededor, la sala estaba casi vacía y algunas personas se afanaban en terminar de acomodar atriles, precisar la posición de los micrófonos, dejando todo a punto. Voluntarios o becarios eran quienes hacían todos los preparativos sobre el escenario. Por un momento Néstor que había subido una de las integrantes, una chelista o violinista aventuró. La mujer joven, pero mayor que el resto de lo voluntarios y becarios, daba órdenes con demasiada facilidad, no podía ser parte de la orquesta pensó Néstor, la vio dar los últimos retoques al escenario y tras un par de minutos no la volvió a ver en todo el concierto, él deseaba que hubiese sido chelista para verla las dos horas del concierto, era su sueño. Se afanó en conseguir boletos para todos los conciertos, deseaba verla otra vez o más si fuera posible. Se había jurado no volver a enamorarse de la forma patológica que lo había llevado a la ruina emocional, desde que la observó, le pareció la mujer mas hermosa, lo perturbador era que la percibía excesivamente familiar, en sus deambulares insomnes pensaba de dónde la podía conocer, pero no lograba recordarlo. Al final sucumbió, esta decidido a buscarla y éste último concierto era su oportunidad, pero cuando en la eterna fila para entrar a la sala escuchó la segunda llamada, las esperanzas de verla se desvanecieron. Néstor ignoró prácticamente todo el concierto, volteaba de un lado a otro del escenario, ya había identificado dónde se escondía ella para ver a los violinistas, le afligía que fuera la pareja de alguno, pero durante toda la presentación no la veía por ningún lado, cabía la posibilidad de que justo hoy que se había armado de un valor irracional, justo en este último concierto, ella no estuviera. Terminó la presentación y la oleada de aplausos no se dejó esperar, los cuales se alargaron anormalmente para agradecer no sólo a los músicos y el director, sino a todos lo que hicieron posible la temporada, pero entre todos ellos, no aparecía. Esperó a que los empleados comenzaran a desmantelar el escenario, al no tener señales de ella fue a la puerta de servicio. Todos salían contentos, excitados de haber terminado con tantas semanas de trabajo, primero los músicos con el director, y después todo el personal de apoyo. Néstor escuchaba entre risas ponerse de acuerdo sobra la fiesta que tendrían para festejar el cierre; pero de ella nada, ni cómo preguntar, no sabía su nombre, y lo acusarían de pervertido si sólo se las describía, la había observado tanto que estaba seguro, podía hacer un retrato hablado idéntico. Al cerrar la puerta de servicio se convenció de su fracaso, tratando de justificar su destino, fue por su bicicleta, se hincó para retirarle el candado y guardarlo en su mochila, cuando casi se muerte del susto. -Pensé que la dejarías abandonada -...
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    24 min
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 50.
    Dec 12 2025
    Relato – La cura a las adicciones (cuarta parte) | Poema – El puente – Amalia Bautista | Reseña – Fabricación -Ricardo Raphael | Frase robada – Carole Fréchette | Bonus track La cura a las adicciones (cuarta y última parte) En el episodio anterior Thomas dio un segundo sorbo al café, y a punto de comenzar su respuesta fue interrumpido nuevamente por El Capitán. -Me gustaría avisarle que, todos los caballeros aquí sentados son personas serias y muy ocupadas, como pudo observar, este es un centro de operaciones, controlamos la mayoría del tráfico de drogas, armas y personas a nivel global, es el lugar más seguro y blindado del mundo. Por lo que, esta conversación es muy importante para todos los presentes. También sabemos que el gobierno de Estados Unidos, y otros con quienes tenemos estrechas relaciones comerciales, han intervenido en el juicio que lo trajo hasta aquí. Por lo tanto le rogamos sea honesto, no esperamos escuchar una replica de lo ya publicado en todos los medios. Thomas dejó de ver su taza de café, apoyó los codos en la mesa y cruzó los brazos. -Veo que están bien enterados de mi trabajo y el escándalo que montamos para terminar en prisión. Pero es muy probable que no supieran lo que pasó después de publicar mi último estudio, donde se demostró que el medicamento redujo en más del ochenta por ciento el consumo de drogas duras, y con pequeñas dosis de mantenimiento las recaídas eran prácticamente nulas. Pensándolo bien, tal vez ustedes lo sepan mejor que yo -volteó a mirar a El Capitán, quien contuvo una sutil sonrisa-. Pues lo primero que llamó la atención al consejo directivo de la compañía fue que, la nueva aprobación para el tratamiento de la adicción a drogas duras se estaba retrasando más de lo habitual, por “motivos de seguridad” argumentaban. Volví a revisar las bases de datos, realizamos análisis estadísticos más rigurosos y no encontramos nada inusual, lo mismo que en los estudios de obesidad, diabetes y cirrosis. La primera noticia me la dieron tirado afuera de mi casa con esposas en las manos, mientras me transportaban a la comisaria los custodios me enlazaron una videoconferencia con el presidente la empresa. Sin muchos preámbulos me pidió que lo disculpara por la terrible situación a la que me exponía, pero era el único modo de enmendar los errores de ese estudio. Yo le aseguré que no había tales desaciertos, no cabía lugar a dudas. Me explicó que el errar era el estudio en sí, no entendía a qué se refería. Ahora, que me explica su cartera de clientes, creo que todo es más claro. Me comentó que las agencias regulatorias y de seguridad de diversos gobiernos alrededor del mundo, me imagino que sus socios comerciales, le hicieron llegar sus preocupaciones sobre cómo éste fármaco podría afectar sus proyecciones económicas, los cálculos estimaban la caída de gran parte del tráfico y venta de drogas ilegales a nivel mundial, situación que de inicio era compleja, pero que arrastraría a sus socios del mercado financiero, minero, tecnológico y tantos otros que de un modo u otro facilitan o se benefician de esa actividad económica. Las estimaciones no eran halagüeñas, los mejores escenarios contemplaban una crisis peor que la del inicio del siglo pasado. Mientras iba camino a la prisión lo único que se me ocurrió fue proponer que se retractara el artículo, situación que ya se había dado con otros fármacos donde al final no demostraron la utilidad prometida, y fueron retirados del mercado. Aclaró que la decisión no estaba en sus manos, y la propuesta de generar tal escándalo y polarización de la sociedad era algo que ayudaría a distraer la atención del verdadero problema económico que surgía ante la cura de las adicciones. Me pidieron paciencia, que todo mi apoyo sería recompensado generosamente, apenas la situación en los mercados internacionales se calmara, comenzarían a trabajar en una reducción significativa de la condena. Thomas volvió a beber su café y se apoyó en el respaldo de la silla. La mesa permanecía pensativa en silencio. -Le agradezco su sinceridad Dr. Thomas, para nosotros esta información es muy importante. Efectivamente asesoramos a los gobiernos en las proyecciones financieras, pero el modus operandi para corregir el problema es autoría de nuestros socios, ellos son los expertos. -Me imagino que esta conversación se encuentra al margen de la compañía y sus socios ¿o me equivoco? -le pregunto Thoma a El Capitán. -Así es Dr. Thomas, de hecho el que usted fuera sentenciado de por vida en esta penitenciaria tampoco es azaroso. Esta reunión fue organizada para hacerle una propuesta. El Capitán se levantó de la mesa, invitando a Thomas para lo siguiera fuera de la sala de juntas, y detrás todos los integrantes de la reunión. Pasaron algunos pasillos y El Capitán se detuvo frente a una de las puertas, digitó un código que le permitió el acceso a un ...
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    22 min
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 49.
    Dec 5 2025
    Relato – La cura a las adicciones (tercera parte) | Poema – Invocación – Mikeas Sánchez | Reseña – Poema – Maquina – Durrumbe – Eugenio Tiselli | Frase robada – H. G. Wells | Bonus track La cura a las adicciones (tercera parte) En el episodio anterior Thomas se disponía a terminar sus últimos pendientes en el laboratorio, y regresar a casa, deseaba un fin de semana tranquilo para disfrutar de un buen restaurante, tirarse al asoleadero en el jardín y chapotear un rato en la alberca. Su Porsche estaba estacionado al lado del de el director general, prestación de la empresa que recibió a los dos años de haber ingresado. Los biotecnólogos de la compañía llevaban años buscando fármacos que ayudaran al control de la obesidad, hace una década pensaron que lo habían logrado, pero cuando probaron el medicamento en miles de personas alrededor del mundo, se triplicaron las tasas de suicidios. La empresa casi se va a la ruina, pero los inversionistas confiaron en que iban por la senda correcta, así que la re-financiaron y continuaron sus investigaciones. Sabían que encontrar la cura para un problema tan frecuente que parecía invisible, sería una excelente inversión. Por eso no dudaron en integrar a Thomas a su equipo, su estudio en ratas mostraba un control del comportamiento como nunca antes visto, revirtiendo hábitos que eran imposibles de erradicar. Los inversionistas no estaban equivocados, dejaron a disposición de Thomas una pléyade de sustancias en experimentación, para que comenzara a evaluarlos y avanzar en su potencial desarrollo. En menos de dos años las pruebas en cerdos, en quienes el reto era mayúsculo por su ausencia de centro de la saciedad, demostraron controlar su consumo de alimento y bajar de peso, de forma casi mágica. Thomas había identificado un defecto en las células de diversos órganos, que afectaban su comportamiento, y administrando una inyección semanal a los animales, lograba esos increíbles hallazgos. Los primeros resultados en humanos coincidieron con la hipótesis planteada, tras probar varias dosificaciones, encontraron la manera de inducir modificaciones en el comportamiento de las personas, que les reducía el consumo masivo de calorías, y algunos otros cambios que al principio se consideraron irrelevantes, pero que a la postre consolidaron a la empresa a nivel mundial. En cuatro años de trabajo Thomas publicó los resultados de miles de personas con obesidad, tratados con su inyección mágica, el artículo científico demostraba una reducción de peso tan grande como la obtenida a través de las agresivas cirugías, destinadas a pacientes con severos problemas de salud derivados de la obesidad. Tras su aprobación en Europa y Estados Unidos, la empresa recibía toneladas de dinero en ganancias, tenían a la gallina de los huevos de oro. Para ese momento a Thomas le actualizaron su contrato y por primera vez en la historia un investigador, un científico tenía un convenio económico mejor que el de cualquiera de los mayores deportistas del mundo. Como si eso no fuera suficiente, de inmediato, sabiendo lo que había descubierto, iniciaron pruebas para ver si la medicina podría funcionar en otros escenarios. Así que, comenzaron a tratar enfermedades relacionadas, como la diabetes, problemas del corazón, renales, hepáticos; y todo mejoraba, ampliando el abanico de ingresos de la empresa. Thomas estaba convencido de que eso solo era el inicio, mientras su cuenta de banco se engrosaba significativamente, el seguía trabajando con sus ratas, nunca aceptó hacerse una figura pública, tenía mayor interés en sus experimentos, los cuales comenzó a mover hacia su verdadera pasión la modificación del comportamiento. Tras algunos ajustes, encontró la manera de mejorar modelos animales de enfermedades degenerativas. Los directivos no tardaron en comenzar a explotar estas posibilidades, sin saber que estaban abriendo la caja de Pandora. Llegó al portón de su casa, la puerta automática comenzaba a abrirse y de improviso, decenas de patrullas lo rodearon, Thomas estaba confundido, no entendía lo ocurrido, pensaba que todo debía ser un error, con decenas de policías armados con rifles lo obligaron a salir del auto y sometido en el suelo, le colocaban las esposas, le recitaban sus derechos y le gritaban que estaba detenido por el asesinato de decenas de sujetos de investigación. Cuarta y última parte Si no quieres leerlo a retazos, aquí está el cuento completo Invocación – Mikeas Sánchez Hay un lugar privilegiado para mi amado, aquel donde brotan la música y la danza, aquel que habitamos antes de la luz, antes de ser. Yo te invoco amado mío, donde sea que estés sueña conmigo, que nadie te haga olvidar que nacimos para contemplar los atardeceres de Ajway’. Yo te invoco amado mío, donde sea que estés, ¡Nómbrame!, Eres mi dualidad, la cima del Gran cerro, todos los orgasmos que me faltan. Poema – ...
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    14 min
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 48.
    Nov 26 2025
    Relato – La cura a las adicciones (segunda parte) | Poema – Sólo una noche – Anónimo | Reseña – Jurassic Park – Michael Crichton | Frase robada – Ludwig Wittgenstein | Bonus track La cura a las adicciones (segunda parte) Leer la primera parte del relato Apenas lo movieron con el resto de los presos y ya lo tenían perfectamente ubicado. Thomas lo intuía y aunque intentaba ser cuidadoso y no exponerse, ni llamar la atención, sus habilidades eran inútiles casi pueriles. Al final de la tercera semana, cuando Thomas cruzaba un pasillo no muy bien iluminado, que casualmente quedaba fuera del ángulo de visión de la cámara de seguridad, fue detenido por tres cabezas rapadas que, sin mediación comenzaron a golpearlo, ya en el suelo, uno de ellos sacó del calcetín una punta de acero afilada, que empuñó con dirección al cuello. Thomas intentaba zafarse, pero era inútil, lo superaban en número, habilidad y fuerza. -A ver pinches gringos, ya se les acabó la fiesta, dejen al mexicanito ese en paz -dijo un tipo que bien podía ser primo de Thomas, sólo que dos veces más grande y con más músculos que tatuajes. -No te metas hijo de puta, este nos lo encargaron -le respondió el tipo con la punta de acero apuntando al cuello de Thomas en el suelo. -Pues a nosotros también, este mexicanito lo cuidamos nosotros ¿está claro? El tipo con la cabeza rapada observó desconfiado a esa montaña de músculos, sabía que estaba solo, pero apenas intentará enterrarle la punta, decenas de compatriotas los aniquilarían en cuestión de segundos. Se le quitaron de encima y se fueron caminando, tan tranquilos, como si no hubiera pasado nada. Thomas no sabía si estaba más aliviado o consternado por todo lo ocurrido. -Levántate cabrón, no deben de tardar en venir los custodios, para ver qué ocurre. Con todo el cuerpo magullado se esforzó por levantarse del suelo, y seguir instintivamente al tipo que, lo salvó de morir desangrado con una punta de acero en la yugular. -Gracias -le dijo tímidamente, mientras el tipo continuaba caminando con naturalidad mientras lo ignoraba. -De verdad te lo agradezco -insistió Thomas- pero creo que te equivocaste, yo no soy mexicano. El tipo se detuvo de improviso y Thomas por nada se estampa en su espalda. Volteó y lo vio de arriba a abajo. -Pues cabrón, tengo varios hermanos igual de prietos y panzones que tú, lo que sí es que hablas inglés como gringo, pero si no quieres despertar mañana con una navaja en el hígado, será mejor que te vayas sintiendo uno de los nuestros, lo cual te conviene, porque yo creo que todos los demás van a buscar el mejor momento para entregar tu cabeza y cobrar la recompensa. Sin mediar más palabras ambos entendieron el acuerdo y Thomas continuó caminando detrás, primero por las zonas comunes donde invariablemente todos los observaban, ya se había regado la información. Paulatinamente comenzaron a deambular por pasillos solitarios, en el poco tiempo que llevaba recluido jamás había estado en esa sección de la prisión. Al final del pasillo había dos guardias y un sistema de detección de metales. De manera automática el tipo musculoso, en silencio, se detuvo frente de uno de ellos, separó las piernas y levanto las manos a los costados. Lo revisaron escrupulosamente y pasó por el arco de seguridad, se iluminó una luz verde y otro custodio abrió la puerta permitiendole el paso. La puerta se cerró y Thomas quedó solo con los guardias, imitó el comportamiento de su anfitrión y paso por la pesada puerta de metal. Al entrar, Thomas pensó que se encontraba en el recibidor de un corporativo de oficinas, salvo por el hecho de que, todos eran hombres de aspectos latino que portaban el uniforme de presos de la penitenciaria. Se quedó observando durante varios segundos el movimiento de la gente, verdaderamente el ambiente era ajeno al un centro de reclusión. Thomas salió de su asombro y volteó a todos lados, para encontrar a la montaña de músculos que lo había salvado de morir desangrado, el tipo había desaparecido entre el ejército de personas que se movía de una oficina a otra. En el centro de la inmensa sala, había una recepción con tres personas frente a sus computadoras, tomaban llamadas y tecleaban información afanosamente. Le pareció absurdo, pero era lo único que se le ocurría, se acercó a pedir informes. -Buenos días -dijo dubitativo, sin mas argumentos que agregar. -Buenos días señor Thomas -respondió uno de los presos que atendía la recepción-, ya lo están esperando. No supo qué responder, no entendía qué estaba pasando, hace apenas menos de media hora estaba al borde de la muerte y ahorita parecía que iba a realizar un trámite burocrático. -¿Quién me espera? -preguntó tímidamente. -El Capitán y los miembros del consejo. ¿Desea algo de tomar? Se encontraba perplejo, pensaba en lo surrealista de su situación, respondió casi a modo de burla. -Un latte con leche de ...
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    17 min
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 47.
    Nov 21 2025
    Relato – La cura a las adicciones | Poema – A un poema de distancia – Elvira Sastre | Reseña – Balada del consentimiento mutuo – Berlot Brecht | Frase robada – Jorge Luis Borges | Bonus track La cura a las adicciones Decenas de flashes lo deslumbraron dolorosamente, la cabina en la que lo trasladaban del centro penitenciario hacia el juzgado era lúgubre. Las manos y pies esposados no le permitían más que dar pasos lentos, pequeños y ruidosos; aun así dos custodios a su lado y otros dos apostados detrás y enfrente de él, le hacían el camino aún más lento, así que los fotógrafos se daban un festín, debían obtener una imagen que despertara odio y aversión entre sus lectores. Thomas era un tipo de baja estatura, algo rechoncho, moreno y con un pelo mal cuidado, lacio e intensamente negro, la barba rala de semanas que siempre había odiado y rasuraba cotidianamente, herencia de su padre, delataba sus orígenes rurales en México. Aunque Thomas ya había nacido en Estados Unidos, y hablaba mejor inglés que español, su aspecto fue motivo de burla entre sus compañeros del colegio, que también migrantes habían heredado más rasgos reminiscentes del colonialismo o de las parejas norteamericanas de sus progenitores. Las burlas le afectaban poco, sus padres le inculcaron el orgullo de su raza, y además conforme avanzaba en el colegio, menos rostros morenos veía en los salones de clase, y para cuando se encontraba haciendo el doctorado en análisis biotecnológico del comportamiento humano, sus compañeros eran blancos, negros, amarillos y morenos de otros continentes. Ahora encarcelado su aspecto servía para encender las hogueras de los extremos políticos del país, que usaron sus orígenes para testerear las raíces xenófobas de la gente, que detrás de la fila de policías y reporteros, vociferaban a cuatro vientos, exigiendo la pena de muerte. Thomas sólo sabía lo que le transmitían los abogados de la empresa farmacéutica que lo reclutó cuando apenas salió publicada su tesis doctoral hacía ya siete años, en esa época tantos ceros en un cheque sorprendieron a sus padres que, no cabían de gusto por el éxito de su hijo. Ahora no los veía desde que la policía lo detuvo en el laboratorio de la compañía, de inmediato fue incomunicado, por su grado de peligrosidad lo han mantenido en una celda individual, sin iluminación natural, en la que sin libros, televisión o radio, estaba absolutamente incomunicado. Al entrar a la sala de la corte, los murmullos aumentaron de intensidad, se había prohibido el acceso a los reporteros por motivos de seguridad, así que la habitación estaba a medio llenar y cuando los policías lo llevaron a su asiento, pudo voltear para ver a sus padres, que lucían tristes, derrotados. Ellos sabían que su hijo era inocente, pero su confianza se había doblegado con la avalancha de información alrededor del caso de Thomas, al que juzgaban por ser responsable directo de la muerte de cientos de personas adictas a drogas duras, que recibieron experimentalmente una terapia innovadora, esto reduciría su consumo a niveles casi inexistentes. Esta era la última audiencia y para Thomas el veredicto no sería ninguna sorpresa, sus abogados le habían comunicado que gracias a un arreglo extrajudicial, se había acordado negar la pena de muerte. Así que no moriría en los siguientes treinta días, pero estaba seguro de que no estaría presente para enterrar a sus padres cuando les llegara la hora y que nunca podría vestir de luto para honrarlos. Se pusieron todos de pie, el jurado entregó un sobre al juez, quien leyó la sentencia. – Thomas Martínez, el jurado de esta corte lo encuentra culpable de los siguientes delitos: Manipulación de información científica. Se declara que el acusado incurrió en la manipulación deliberada de datos y resultados científicos, alterando la veracidad de la información con el fin de inducir a error a la comunidad investigadora y al público en general. Por lo que es sentenciado a cuatro años de cárcel. Generación de resultados fraudulentos. Se constata que el imputado elaboró y presentó intencionalmente resultados falsificados, simulando hallazgos que nunca fueron obtenidos mediante métodos válidos ni reproducibles, constituyendo un acto de fraude científico. Por lo que es sentenciado a seis años de cárcel. Exposición de grupos vulnerables a terapias de alto riesgo para su salud. Se reconoce que el demandado expuso a poblaciones vulnerables a tratamientos experimentales de alto riesgo, sin contar con la debida autorización ética ni garantizar la seguridad de los participantes, poniendo en grave peligro su integridad física y mental. Por lo que es sentenciado a diez años de cárcel. Autor intelectual del homicidio de ciento treinta sujetos de investigación alrededor del mundo. Se establece que el acusado actuó como autor intelectual de la muerte de ciento treinta individuos involucrados en ...
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    19 min
  • Mi perra vida temporada 2025, episodio 46.
    Nov 14 2025
    Relato – Sobreviviendo al domingo | Poema – Un cajón de deseos - Alfonso Gómez Líbano | Reseña – Narrativa - 22 autores - Vol II | Frase robada – Gustavo Díaz | Bonus track
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    15 min
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